A mi madre…y a las tres musas icodenses

 

Prólogo - Apuntando hacia otro tiempo

 

Al rescate, como un séptimo de caballería bohemio y elegante. Así llega Apuntes de otro tiempo, en el momento idóneo, cuando todo parecía perdido. Es algo más que un disco de rock español: la emoción, la profundidad y la calidad de sus quince pistas -once canciones y cuatro poemas- nos sacuden del letargo de la realidad tirana, plantándonos frente al espejo para recordarnos quiénes somos, qué cosas nos mueven en la vida y la capacidad que tiene una melodía o un verso para atravesarnos el corazón.

 

Lo firma Jairo Martín, músico canario nacido en Icod de los Vinos y madurado en el madrileño Barrio de las Letras, que con este segundo álbum de estudio, grabado con su banda de toda la vida, Largo Cabaret, se ha ganado el derecho a sentarse a la mesa con lo más selecto del panorama musical, y a que le paguen la primera ronda. Jairo y Largo Cabaret no inventan nuevas fórmulas sino que siguen el camino de sus mayores, sin complejos, centrándose en la búsqueda de la excelencia melódica, rítmica y poética. Y desde su campamento base, el rock cantado en el idioma de Cervantes, emprenden incursiones audaces en diferentes terrenos -ora tango, ora samba, ora vals- para retornar con claves y arreglos estimulantes. El resultado es un sonido exquisito, pulido al detalle, compuesto de pianos, cuerdas, vientos y voces que arropan unas melodías descomunales, las joyas de la corona. Son auténticos himnos, que suenan brillantes, sostenidos, delicados o desgarradores, según la canción, capaces de arrullarte suavemente o llevarte por delante como un alud.

 

Esta excelsa colección de canciones, por sí sola, sería suficiente para sostener el disco y hacer disfrutar a quien le prestase oídos. Pero Apuntes de otro tiempo alcanza otra dimensión. La segunda escucha confirma que este conjunto musical no funciona de forma independiente, sino como capítulos de una historia singular. Está vertebrada, además, por un puñado de poemas tan rigurosos en su métrica como bellos en su lírica, que adquieren todo su sentido en la voz de Jairo Martín, grave e inconfundible. Habla de las vivencias del músico pobretón y elegante, noctámbulo de comentario agudo, carcajada pronta y corazón abierto a las emociones más tremendas, perdido fuera del escenario. Encontramos historias de amores nuevos, pasajeros e imposibles, de instantes detenidos y pérdidas dolorosas, de despedidas agridulces y ciudades por cautivar. Este personaje, igual que Max Estrella en Luces de Bohemia, te invita a pasar una noche de las suyas, que arranca al caer la tarde en la quietud de un cuarto, entre un piano, un bloc de apuntes y un tocadiscos de segunda mano; y continúa más allá del alba, cuando se bajan las persianas para preservar la intimidad que otorga la penumbra, entre amigos, licores, chicas y guitarras.

 

Un aviso a navegantes: mucho cuidado porque Jairo juega al despiste con el título de este álbum, como un trilero. Se refiere a tiempos pasados, dice él, porque sus formas y su estilo corresponden a épocas pretéritas. Pero yo opino que es justo al revés. El estilo detallado, la pulcritud en las formas y el acabado de orfebre que se aprecian en estos 'Apuntes de otro tiempo' pertenecen al futuro que está por venir. Nos avanza lo que será cuando todos por fin recuperemos la cordura, cuando las cosas se hagan bien y las personas se ocupen de lo importante. Ahora es el momento de que lo escuches como se merece: al caer el día, con un vaso de vino en la tranquilidad de tu estancia, dejándote llevar, sintiendo como la sangre se agolpa en la sien y el pulso se acelera.

 

Una pausa. El eco de los pasos que subían la escalera han dejado unas llaves en la mesa, y ya se sientan al piano. Un instante. Suenan las primeras notas. Un latido. Oyes la voz que susurra... Es el momento de vivir otra noche más.

 

Víctor Garrido Delgado

Nueva York, Abril 2013

 

 

Nota aclaratoria del autor

 

Amable lector, oyente, permita usted que me presente ante sus ojos como un ser de otro tiempo, aunque sea sólo por esta vez. Mis amistades y conocidos harto me tienen con que mis maneras, estilo y modos de pensar corresponden a otras eras ya pasadas. Consienta usted, al mismo tiempo, que admita en esos términos el título de este compendio de música y letras como Apuntes de otro tiempo, justificando así esa circunstancia que, por lo visto, se advierte tan diáfanamente en mi persona. Por otra parte, que valga de igual manera como argumento para tal nombre elegido el hecho de que la colección de tonadas y escritos que aquí se agrupan bien se ha construido tomando segmentos de diferentes tiempos, míos todos, volviendo una y otra vez, adelante y hacia atrás en momentos de mi propia historia…

 

 

"Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias..."

 

Otro tiempo vendrá (Ángel González)

 

 

 

Pequeña cronología grabacionil

 

 

En Junio de 2011, a las puertas del verano tinerfeño, me reuní en Icod de los Vinos con mis queridos cabareteros habituales, con los que he creado y compartido a través de los años un cancionero variopinto y personal, que además mostramos aquí y allá, en lugares en los que nunca imaginé que pudiera sonar alguna canción mía... Son Eduardo García, Juan Luis Pérez, Emilio Martín y Giovanni Zarza, a ellos les adeudo todo...

Nos juntamos, decía,  en nuestro cuartel general icodense (Estudio Luna), para empezar a dar forma a esta obra, que diera continuación a nuestro aquel primer disco, La fiesta crepuscular.

Decididos a investigar, descubrimos que había en los archivos una cantidad importante de material antiguo que yo había grabado con Gustavo Perdomo, músico de cabecera y bajista de la banda durante un tiempo, en años anteriores. Se trataba, pues, de revisar aquellas antiguas grabaciones y luego incorporar muchas de las canciones que interpretábamos en directo y que aún no se encontraban arropadas por la calidez del estudio.

Teníamos claro que habríamos de reflejar algo del ambiente que se genera en nuestros conciertos en esas nuevas grabaciones, así que grabamos todos juntos, en directo, bajo la atenta mirada de Giovanni Zarza, especialista en las lides técnicas de la banda desde sus inicios. Así estuvimos durante semanas… Mientras, afuera, el verano seguía su curso inexorable…

Al final del estío icodense se unió a la banda la bella Mónica Viñoly, que dulcificó nuestras tonadas con su cálida voz y su violín. A esas alturas ya manejábamos unas 15, 20 canciones, entre grabaciones antiguas y el trabajo nuevo de esos meses. Muchas de ellas se quedarían en el camino de regreso a Madrid en una cruda primera selección.

Hacia finales de Noviembre, tras algunas semanas dedicadas a selección de tomas, grabaciones adicionales, edición, y algunos conciertos,  me volví a Madrid con un proyecto bastante ambicioso y complejo que abarcaba la creación de un libro que contuviera las letras, algunos poemas, y todo lo grabado en esos últimos tiempos.

Con la idea en la mente de encontrar algún productor dispuesto a adentrarse en aquella torre de Babel de melodías, a meterle mano a tal cantidad de diferentes tomas, sonidos e ideas que no terminaban de cuajar, fueron pasando los meses. Me dediqué por entero a retomar mi vida de pianista nocturno en el foro, sin preocuparme demasiado en encontrar a la persona adecuada. No había que buscarlo, él aparecería solo.

Efectivamente, a principios de Marzo apareció en La Recoba Héctor Tuya, mientras yo tocaba el tango que él traía en su cabeza desde su Latina a mi Antón Martín. Era la primera vez que él pisaba aquello y desde esa noche nos prometimos que trabajaríamos juntos. Así ha sido (un día habremos de escribir a cuatro manos “La noche que llegué a La Recoba”, tal y como hiciera Umbral con el Café Gijón).

En esos días, le planteé la singular naturaleza del proyecto: pistas antiguas que habría que remodelar, diferentes momentos y estilos de grabación, en fin, dificultades a las que nos habíamos de enfrentar para rescatar las canciones y hacer un buen disco. Parecía más fácil empezar de cero (de hecho, lo era). Pero él creyó en ellas desde el principio y fue capaz de superar todas las adversidades que se nos fueron presentando. En los meses siguientes, en su Bailén 37, las revistió con la personal elegancia musical de la que hace gala, haciendo uso de su habilidad para vislumbrar la naturaleza propia de cada una de ellas. Allí se fraguó el grueso del disco, se eligió lo que se quedaría y lo que habría de regrabarse, se descartaron canciones y se añadieron muchísimos elementos que terminarían dando la pátina final y distinguible a este hatajo de canciones.

Durante los 3 primeros días de Junio nos fuimos a Asturias, a Acme Estudios, donde un músico total (total), Miguel Herrero, nos regaló sus hammonds, trompetas, fliscornos y baterías en unas sesiones inolvidables. Allí también regrabé todos los pianos y rhodes del disco.

De vuelta a Madrid, en pleno verano capitalino, mi amigo y maestro Raúl Chioccio diseñó unos arreglos de cuerda para Las ventanas de casa que traíamos en sintes y que él mejoró infinitamente y Manu Clavijo se encargaría de grabar con ellos un vivo y emocionante cuarteto. Mi adorada Myrtita hizo un viaje a los 50’s y otro al fondo del corazón (sin salir de casa) para susurrar en Vente arriba y la ilustre Begoña Larrañaga acompañó con Amanecer (su canción)  y con un acordeón que despertó en el asfalto La Gran Vía Crepuscular…mi viejo compañero de andanzas musicales, Ángel Luis Siverio, reinventó el mecenazgo y nos cedió los dineros para llevar a cabo esta empresa grabatoria y hermanos míos en la distancia, como Quique Armas (nuestro quinto beatle), me empaquetaron gráficamente el artefacto como sólo su genialidad le permite hacer; Víctor Garrido, con su brillante pluma periodística y Lidia Chinea, filóloga y escritora ocasional y genial, doctos ambos en labores escritas, me lo prologaron y epilogaron; CristitoBueno, director, fundador de la banda y compañero de correrías, y Christian Douglas, mi querido americano filmmaker en Madrid, le añadieron el factor audiovisual a La misma vieja escena, Las ventanas de casa y Ella por ahí va…Raúl Giberti, Andrea Noé, Daniela Riso, Pitu del Roto, Nabor Moreno, Cristian Navarra y Pablito Sciuto desde Madrid, mis eternos camaradas Jorge, desde la Ciudad Condal,  y Fabi, Juanito y Sergio, desde los Icodes, me enviaron todo el calor de sus siempre tan sabias palabras para seguir adelante….Gracias a todos ellos, los que en su largo rodar tropezaron alguna vez con este muestrario de letras y cantares…y a aquellas gentes que lo inspiraron…

 

 

 

Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones 
en l'alma de los demás!

 

El payador perseguido (A. Yupanqui)

 

 

 

Madrid, 1 de Agosto de 2012, Jairo Martín 

 

 

I. Luz roja

 

La luz que chispea, eco de mis pasos,
que roja apenas luce en el abrigo,
arroja en estos cantos que prodigo
mi hechura, quebrajada en mil pedazos.

Movido hacia la nada, a que los brazos
de la casa me sitien, solo sigo
en la angulosa cuesta, fiel testigo
del ocaso de todos los ocasos.

Atardece en la calle más cercana…
¡Adiós, pena y prisa, tribulaciones
 de humo y de urbe! ¡Adiós, quimera humana!

¡Que regresé a maquinar emociones,
al añorado arrullo en la ventana,
la casa y yo, y lo demás…canciones!

                                              

 

                                                           Madrid, 2008

 

 

II. Otra noche más

 

¡Oh, sí! otra noche más que va a venir hasta aquí,

te espero para volver a rodar los dos por el suelo,

para que nada más me vuelva a importar,

para volver a ver la luz al final.

 

Dime que hay otra noche más,

dime que me va a esperar.

 

¡Oh, sí! otra noche más que va a venir hasta aquí.

Dime, nena, que vas a venir,

para no darnos cuenta de nada

para olvidar que seguiremos vivos mañana

 

Dime que hay otra noche más,

dime que me va a esperar.

 

Puede que el silencio no dure siempre,

puede que mi voz no se destroce en vano,

y puede que este loco no esté tan mal,

pero tú y yo sabemos que mañana todo

va a volver a estar igual.

 

¡Oh, sí! otra noche más que va a venir hasta aquí,

sólo para mirarme en el espejo y gritar

que todo va a ir bien, que nada va a desaparecer

de mi maleta, donde guardo la tristeza

otra noche más.

 

Dime que hay otra noche más,

dime que me va a esperar

                                                   

                                                  Playa La Arena, 2003

 

 

 

There she goes, with the pieces from my heart

there she goes and now my teardrops start

 

There she goes (Bob Marley)

 

 

III. Ella por ahí va

 

No me quedan amigos con los que hablar de madrugada,

está bien, lo puedo entender...

La ciudad frente a mí se viste de gris y no entiende nada,

nada de lo que pedí...

 

Y ella por ahí va, ella por ahí va,

quisiera poderla encontrar en la lluvia, bajo mi portal

 

No quedan espejos adonde mirar, rompí el resto,

muy bien, pero sigo de pie...

La ciudad es la nada frente a mí, tal vez mañana

me muestre lo que perdí...

 

Y ella por ahí va, ella por ahí va,

quisiera poderla encontrar en la lluvia, bajo mi portal.

Ella por ahí va, ella por ahí va,

tan lejos de aquí...pero da igual, quisiera encontrarla en mi portal.

 

Madrid, 2010

 

 

 

De noche, cuando me acuesto,
no puedo cerrar la puerta,
porque dejándola abierta
me hago ilusión que volvés...

 

Mi noche triste (Contursi-Castriota)

 

                                                          

IV. No puedo cerrarte la puerta

 

 

De pronto, hoy, tu voz,

viene a sacarme de la cama.

Suena en mi cabeza tu melodía,

la risa con la que entonces venías

a incendiar el mediodía.

 

No puedo cerrarte la puerta

como hice algún día...

Te dejo pasar entre la brisa

que viene a enredarme en vida fría,

que te trae otra vez, renacida.

 

Me traes esta canción,

la inspiración de la mañana traes hasta aquí

y es alegre, y es amarga...

Preferiría que la mañana te trajera a ti...

 

Entonces entras y me brindas

el recuerdo de la playa y la orilla,

tu cuerpo en la lejanía

bailaba entre el todo y la nada,

envuelto entre la gente distraída...

 

Y entonces recuerdo el final

las palabras en la ventana

que se estrellaban, ya no eran mías...

No puedo cerrarte la puerta

aunque me inunde la tristeza y el nuevo día

 

 

 

Madrid, 2009

 

 

Young loving may be so extreme…

Maybe we should try the same old scene…

 

The same old scene (Bryan Ferry)

 

 

V. La misma vieja escena

 

¡Qué bien suena La misma vieja escena de Roxy Music,
hay que ver qué buena es esa canción!...
Con ese teclado, (no sé si estaba Eno sentado)
que parece un saxofón
“Nada dura siempre” están cantando...Si eso es verdad
siempre la estaré recordando en mis tardes de soledad...
Recordaré que llamaste, que bajé el volumen
para escucharte destrozarme
y para que no me mal acostumbre,
pero cuando colgaste me quedé otra vez
escuchando esa canción, en ésta, mi querida habitación.

Daríamos pena si alguna gente viera la misma vieja escena
que interpretamos, nena, tú y yo

Lo del Sábado pasado no tuvo que haber pasado,
pero nos metimos en el papel tan bien...
Antes de irme a volar la escucharé otra vez,
la grabaré en la cara B...
La melodía acabará primero, antes de que nos veamos de nuevo,
de que pisemos el suelo,
en el teatro de calles que tenemos abajo,

donde nos podrán ver a ti y a mí

representar a diario.
 

Nadie va a esperar mucho más de lo que hemos dado
y nadie querrá comprar entradas
para ver qué mal lo hago

Daríamos pena si alguna gente viera la misma vieja escena
que interpretamos, nena, tú y yo  

 

La Laguna /Icod de los Vinos, 2002

 

 

 

VI. Camareras

 

Ha vuelto aquella tarde,

(vieja conocida) tarde de hastío.

Sé que ahora, sin tiempo ni remedio quedo...

Buscarte de nuevo, mi destino...

 Andar lastimero y vencido

   y rendirse ante las puertas de tu bar...

Hablarte, mirarte al pasar,

 o saltar al vacío…

 

La Laguna, 2007

 

 

 

VII. Dulce vals de las camareras

 

Aquí me tienes, regresando, herido,

del centro del mundo a tu ombligo.

Ayer aprendí el camino,

con algo de vino y migas de pan,

para encontrarte en los reflejos de la mañana

y verte bailar, tras la barra, el dulce vals de las camareras...

 

Mientras el nuevo día llega

y se despiertan los barrios y las aceras,

y mi mirada arde y tu boca quema...

Y pronto entrará el sol en la taberna

y pronto he de volver por la vereda.

 

Haz que me refugie bajo tus alas

y no te acuerdes de cerrar

si me arrastro hasta tu puerta

sin más ganas de volar,

quiero encontrarte en los espejos de la mañana

y verte bailar, tras la barra, el dulce vals se las camareras...

 

En las horas tempranas, mañaneras,

mientras la noche escapa por la escalera...

Dejemos el invierno para las almas en pena,

que yo te espero, si me esperas,

para ver llegar la primavera

 

Icod de los Vinos, 2011

 

VIII. El largo y cálido verano

 

Tengo todo el tiempo y el mundo por delante,

tengo el largo y cálido verano para buscarte, para encontrarte,

en el ancho mar.

Pero los veranos no son como entonces,

ni nosotros iguales, ni tan diferentes...las gaviotas vuelan en todas direcciones

y te vuelves a escapar.

 

Las chicas de la playa se llevan

su pelo y su cuerpo y se van

y yo sueño con terminar retirado

en un lejano y retirado lugar,

a la orilla del mar,

acariciando un piano para los pocos clientes

que queden en el bar.

 

¿Por qué no me dejas soñar, sueño de verano?

¿Por qué no me dejas soñar?

Soñar con ella realmente es soñar...

 

Los días que se aproximan serán calientes,

las horas al sol querremos quemar, y si viene a verme tu risa urgente

sería genial...

Y perdernos entre las olas y de la gente,

y cruzar el océano y naufragar, y contigo el largo y cálido verano

volver a empezar.

 

Hoy me parto en dos, sueño de verano,

hola y adiós, te estrecho la mano.

Va a comenzar mi viaje al extrarradio,

pero sin ella no me puedo marchar.

Ella por fin empieza a hacerme caso,

ella llena mi vaso

con espuma de mar.

 

¿Por qué no me dejas soñar con las chicas de la playa que se van?

¿Por qué no me dejas soñar?

Soñar con ella realmente es soñar...

 

 

Madrid, 2011

 

IX. Gente pasajera

 

Veo las marcas en la mesa

de lo que en ella se escribió

pero no fui yo... ¿quién estuvo aquí, antes de mí?

Era la gente pasajera,

ahora el pasajero soy yo

 

Hundidos en el viejo sillón, tal como yo,

habrán visto pasar por el salón

ese tren de redención, que un día los trajo y al otro se los llevó.

Era la gente pasajera,

de camino a ninguna estación

 

Les puedo escuchar, el mismo aire respirar...

Talladas están sus huellas, las puedo tocar

 

Y en la ventana los días grises olvidar...

Ellos sabrán que tal como vienen se van...

 

Playa La Arena, 2009

 

 

¡Cuántas veces mi guitarra se perdió

por La Laguna, serenateando a su luna!…

Tenerife (Braulio)

 

X. Silvas de despedida lagunera

 

Adiós, La Laguna, húmeda y cautiva,
de aquel color oscuro,
de aquellos claros aires, fugitiva
de cárcel y cadenas,
de tristeza y de penas.
Bebí tu sangre y arañé tus muros,
anduve por tu estela, por tu vida,
tu calle, tu futuro,
tu resquebrajado alma, tu avenida
de cúspide y bajeza, con manía
de ser número uno
por ver caer el sol antes que el día.

Me voy, si no me muero,
en el otoño nuevo me ahogaría,
ciudad del no va más, del todavía,
dejo mi espacio huero
para otro caballero
que se quiera jugar otra partida.

 

 

¡Ciudad del puedo y quiero!
Queda tu invernal nido callejero,

tu niebla detenida,

tu ancha estancia tan querida
bajo este, mi sombrero,
a mi sombra cosida.

 


La memoria es borrosa
y el recuerdo, certero...
Hoy arrastro esos años
y vuelvo por mis fueros
arrebatando a la melancolía
algún que otro entero,
a un tiempo que me abraza en la Gran Vía
un aire fresco y nuevo, y verdadero.

 

Madrid, 2008

 

 

 

 

Querida ciudad de Aguere,
permíteme proseguir inventando y saciando
todas y cada una de las hambrientas gotas de mi sed

en lo más hondo del frescor de tus aguas.

 

Ciudad sobre las aguas (Héctor Vargas)

 

XII. Ciudad sobre las aguas

 

 

El viento acariciaba las perlas nacaradas de su collar,

ella miraba con recelo el reloj adelantado de la catedral...

Después de aquella tarde pretendía con candado

su pasado cerrar, él llegaba abrigado

por los fantasmas oxidados de una noche fantasmal.

 

-"No me digas que se acaba,

que la ciudad en torno a ti no gira más"

Ella hecha pura rabia extiende su mirada

hacia una calle sin final...

 

Detrás en las aceras dos petardos resuenan después de brillar,

en las ventanas hay sangre de bengala, se pisan flores, se oye rezar...

Una banda deslucida toca una vieja melodía que en algún umbral se colará,

alguien mea en una esquina, los perros asimilan

su perra vitalidad

 

 

 

Y en la radio, otra jornada...

y en el Galaxia aguantan, al aire invernal,

los que al amanecer le vieron las tripas,

su dulzura y su agria soledad...

 

En la plaza del mercado la fruta ha madurado y ahora endulza el paladar

de esa treintañera que se despereza y ve el Domingo despertar...

En la fuente los leones el mismo agua de ayer volverán a derramar

y nosotros diremos adiós para siempre

a la facultad.

 

No me digas que se acaba,

que los chicos no me esperan más en el bar...

Volvamos a mi casa, desde mi ventana

se ve La Trinidad….

 

en la ciudad sobre las aguas…

 

 

 

                                                                                                          Madrid, 2010

 

 

 

 

 

El único sitio donde me hacen daño es ahí fuera

 

(Mickey Rourke, El luchador)

 

XII. El luchador

 

Al luchador le hacen daño de verdad

sólo cuando salta del ring a vivir su lado cotidiano.

A la estrella de rock le hacen daño de verdad

sólo cuando le da por bajarse del escenario.

 

Entonces es cuando actúan de verdad,

entonces es cuando se enfrentan de verdad,

el ring y el escenario es su espacio natural.

 

El luchador no se maneja en la ciudad,

no sabe qué decir para dejar de quedar mal,

y la estrella de rock, que escribió mil canciones de amor,

sigue solo y perdido porque la vida no es una canción.

 

Entonces es cuando actúan de verdad,

entonces es cuando se enfrentan de verdad,

el ring y el escenario es su espacio natural.

 

El rock and roll es su espacio natural,

el luchador

cuando lucha de verdad...

el rock and roll es su espacio natural,

 el rock and roll es mi espacio natural.

 

Icod de los Vinos, 2011

 

 

XIII. Vente arriba

 

Te puedo decir que hoy estoy como tú,

quiero recuperar los viejos líos,

me encuentro cansado de estar tan vivo…

La he vuelto a buscar, busco a esa dama

que busca mi cara en el gentío,

la que me apaga sin su luz,

la que no me quiere decir:

“Vente arriba, y olvida la humana pena, olvida…

Te doy tiempo, calor, y compañía, pero, por favor, vente arriba…”

 

Te puedo decir que hoy estoy como yo mismo,

reventando el aire en el pasillo,

y puedes ver que sigo aquí, en ningún sitio…

Los ídolos caídos y todo el tiempo fugitivo...

Y a la dama…¿la ves tú?

La que no me quiere decir:

“Vente arriba, y olvida la humana pena, olvida…

Ven conmigo a bailar, lejos de la melancolía, pero, por favor, vente arriba…”

 

La Laguna/Madrid, 2007/08

 

 

 

 

XIV. La Gran Vía crepuscular

 

Vi la Gran Vía crepuscular romper
el nudo de la luna y derrumbarse,
de una mojada estela levantarse,
umbría, ávida del tráfico de ayer

La Vía con el día volvió a nacer,
se vio en la penumbra arremolinarse
a los escombros rendidos, y darse,
corvos, mal dadas señas para volver

Desierta anchura de bares cerrados,
la lerda procesión, lenta agonía,
batalla de almas que en los bolsillos

no encuentran la llave de los altillos
que esconden los licores olvidados
que apagan la fatal melancolía

 

Madrid, 2010

 

 

 

XV. Las ventanas de casa

 

Me contaron que te vieron regresar a Icod

justo ahora que yo ya no estoy.

Nunca fui de creerme la verdad

y aunque ésta es tan mentira me la quiero imaginar...

Seguro que volverás a abrir las ventanas de casa,

¿Cuánto te quedarás? Seguro que aún tendrás

aquel teléfono tuyo, ¿lo podré volver a marcar?

 

Me contaron que ahora siempre hay luz

que todo funciona porque estás tú,

que llegaste para borrar de las caras la tristeza,

para no sentirla nunca más.

Seguro que volverás a abrir las ventanas de casa

¿Cuánto te quedarás? Seguro que aún tendrás

aquel teléfono tuyo, ¿lo podré volver a marcar?´

 

Seguro que volverás a abrir las ventanas de casa

¿Cuánto te quedarás? Seguro que aún sabrás

aquel viejo chiste tuyo, ¿alguna vez lo volveré a escuchar?

Seguro que volverás a abrir las ventanas de casa

¿Cuánto te quedarás? Seguro que aún conducirás

aquel viejo coche tuyo ¿alguna vez lo volveré a ver pasar?

Seguro que volverás a abrir las ventanas de casa

¿Cuánto te quedarás? Seguro que aún tendrás

aquel talento tuyo, ¿alguna vez me podré acercar?

 

Madrid, 2010

 

 

 

APUNTES DE OTRO TIEMPO

Escrito por Jairo Martín

 

 

Jairo Martín & Largo Cabaret

 

Jairo Martín: Voz, piano, teclados, guitarra acústica, armónica

Eduardo García: Guitarra eléctrica

Emilio Martín: Bajo, contrabajo

Mónica Viñoly: Voces y violín

Juan Luis Pérez: Batería, percusión y voces

 

Héctor Tuya: Guitarras eléctricas y acústicas,

percusión, ukelele y voces

Miguel Herrero: Batería en II, III, V y VII, órgano hammond,

vientos, percusión

Manu Clavijo: Violines y viola en XV

Gustavo Perdomo: Bajo en III y IV

Myrte Sara: Recitado, mmmhs y ahhhs en XIII

Begoña Larrañaga: Acordeón en XIV

 

Letra y música: Jairo Martín, excepto VI: J.Martín/Eduardo García

Arreglos: JM&LC, Héctor Tuya, Gustavo Perdomo, Giovanni Zarza y Miguel Herrero

Arreglos de cuerda en XV: Raúl Chiocchio

 

 

 

Grabado en Estudio Luna (Icod de los Vinos), Bailén 37 (Madrid)y Acme Estudios (Asturias) en el verano de 2011 y Mayo/Junio de 2012

 

Mezclado por Héctor Tuya en Bailén 37

Masterizado por Quique Sanchís en Acme Estudios

 

Diseño y maquetación: Quique Armas

www.hansonfreeopen.com

 

Agradecimientos especiales a Héctor Tuya, Giovanni Zarza, Ángel L. Siverio,  Gustavo Perdomo, Quique Armas,  Christian Douglas, Cristitobueno, Víctor Garrido y Raúl Chiocchio

 

 

 

 

 

www.jairomartin.com

 

 

 

 

Epílogo - Tarjeta de visita

 

Ser excepcional de astuto saber estar. Genial pianista. Dejado clini aplicado. Amante del rock de los 70; del “There must be some way out of here” y de la dulcísima Jane de terciopelo subterráneo. Se ofrece feliz guitarrista para célebres fiestas crepusculares.  Hablador de las justas y necesarias palabras. Indomable borracho de interminables tirabuzones de oro viejo, a veces ausentes, a veces presentes, crecientes y alborotados. Dueño de la mirada seductora. Dueño de amistades dispersas y múltiples y de sonrisas que él mismo provoca. Apasionado melómano. All along the watchtower, princes kept the view… de él, observándole, queriendo imitarle… ingenuos... Único, como su risa. Adorado como un santo milagroso. Todos quieren abrazarle, tocarle. Cuidadoso al colocar el vinilo en su tapa. Frágil al pasar la hoja. Enemigo del madrugar. Alma nocturna con chupa de cuero, trago en mano y pie apoyado... Patilla larga y desenfreno, andar saltarín, tímido silbar. Enloquece majestuosamente, en esta acera, y en la de enfrente. Siempre rodeado de gente, los gatos lo sabrán. Condenadamente interesante, impresionante, deferente, sí…deferente. Il habite à Icod et il aime plus “estas cuatro calles”, mientras sueña en las de Madrid. La Banca Vaticana ya no avala al chulillo del señor Martín, y es que le duele la cara de ser tan él…

De espíritu libre, volátil y sutil. Irradia solemnidad. Curiosa elegancia sin corbata,  look de genuina excepción. Gafas negras, porte casi real. Gramola humana con cien mil vinilos almacenados en la mente, padres docentes, hermano letrado y casita pintoresca, de postal. Joven talento con alma roquera, gesto sensual y ojo cerrado al cantar...

A nadie imita, a nada se puede comparar. Merecedor de mil Juanolas, y de mil atardeceres…

 

Lidit Chinea