martes 21 de abril de 2009

III. El vital sentido

Al poco de aquello que te refiero
En la nueva cosecha
Estalló el aguacero….

Abandonándome a la suerte mía
Despojándome de un cielo entero
Batió la muerte un día
Fatal de aquel Febrero
Su bruno abanico imperecedero
Que a los vivos de los muertos deslía

Un corazón de acero
Llevóse, y aún latía….
Voraz cirugía
Que rasga precisa, con corte certero
El mundo de los que aquí quedaron
Del otro que inventaron
Todos los que se fueron…

Desde entonces, una sola la estrella
Uno sólo el sendero
Desde entonces, donde su sola huella
Se convierte en mi guía
No soy yo, nunca más, ni todavía…
Desde la noche mi mano le envía
Vida en venganza de la suya, aquella
A través de una confiada armonía

La tan amarga herida
Mostró el vital sentido
A éste que habla, que arroja el ladrido
Que canta y calla, que ruge abatido

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