Texto presentación crepuscular – 26 Junio 2008
Diré sólo que fue un honor compartir esta grabación con ustedes, músicos de tan alta categoría, algunos.
Y diré también, por empezar…obviamente, con las damas primero, que Sarita de Paz e Isa, cantantas jevatas y swingueantes, abrigaron con sus cálidas voces a la mía, que andaba de resaca en De Carnaval. Que allí también se escuchan todos esos cacharritos que magistralmente hacen sonar mis compayes mayores Ubay y Fidel, danzarines y canarios. Que los “detallitos” de Gustavín, ahora en la Ciudad Condal, en la guitarra española y la melódica, trajeron a mi pobre canción la brillantez a la que nos tiene acostumbrados. Y que Julito, aquí presente, cerró el círculo con el grave del pandero.
Es Julito también el que parte El océano por la mitad, con el lamento de su batería al frente… ¡y con una caña del carajo también! Luego, lejos del ruido, la elegancia rítmica y el toque Dire Straits en Las mismas camisas también son suyos. Allí Maca, esa cantante negra de blanca piel, hilvana las frases de la derrota con el alma y con un maestro vocálico, Wito, haciendo el contrapunto.
Mi amigo Isarín, hingarero verdadero verdadero, se trajo su inmensa maestría y dejó mucho en Subterráneo, donde las guitarras caen al abismo y resucitan en un solo abrumador. Es en Subte también donde my producer Giovanni Zarza se atrevió una noche con una batería completamente evocadora que detiene y marca, y que sobre todo, emociona. Giovanni también es la batería en Encerrado con tus canciones, Viejas Noches, Largo pelo negro y Máquina de la canción. Él es la mitad del disco y responsable de muchas de las cosas que allí suenan….gracias por aguantarme tantas manías…tantos días. En Máquina es donde suena la voz de Hu-God, un auténtico máquina de la canción, que se enfrenta con un servidor en un duelo de voces icodenses 100%. Un ex-cabaretero fundador, Cristitobueno, metió un solo que ya es un clásico en Viejas noches y esas guitarras hirientes que se escuchan en Largo pelo negro.
Los Quartito grabamos El blues de la chica nueva en un club de jazz de los 50 que nos montamos por un día. El maestro Don Tito se olvidó de los vinilos y se vino a mi disco para dejarse mucho de su swing, su maestría y experiencia. Agustín, gran conocedor de la guitarrística mundial, toca una guitarra que tiene 6 cuerdas interminables y que se mueve con elegancia sobre los excelentes walkings del opositor playachiquero Isaac Rodríguez, que recorre el tema de arriba abajo con una caminata que lo sostiene todo. Sergio, aquí presente, con sus dedos cargados de fisioterapia grabó los bajos más cañeros del crepúsculo en Máquina de la canción e Historias de papelera, que marcan la arrasadora base que forma con Ale “Tati”, que, aunque dejó el Cabaret y fichó por Los Sabandeños, logré sacarle una batería que estalla al final del disco y me permite presumir de un Sabandeño en mi discografía. El Guinchero, ese chico tan guapo que hoy está vendiendo los discos, hizo coros en Historias de papelera, en una de las primeras grabaciones que hicimos, creo que la primera, en un estado no muy recomendable para que se nos pudiera entender, pero en el mejor de los estados para cantar.
A todos, un abrazo, muchas gracias, el resto ya lo hice yo. Lidia y Airám me sacaron guapo y Marcos, con su savoir faire y su buen humor revistió el disco de la elegancia que cualquier fiesta crepuscular necesitaba. Agradezco también a los que fueron mis consiglieris mayores durante todo este tiempo de grabación, Víctor, Fabi y Jorge. A Ángel Luis, que tantas noches nos acompañó en la creación…
El Juanluis, nuevo padre, se me quedó en el tintero…
Jmm
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